Rapsodia de “El nombre de la rosa”

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Yo estoy aqu铆. Parado sobre este punto negro, adormecido entre el tiempo y el silencio, con las manos atadas de impura vitalidad agitada. Con las manos embaucadas, por riquezas que viajan con el pensamiento encendido en la nada, en un ambiente sonoro en risue帽os pesares, a una velocidad constante de revoluciones fr铆as en ambig眉edades.

Tengo una elocuencia morbosa, coronada en la parte intelectual de mis inseguridades rebeldes, en un misterio f贸bico, arcaico pero tenue.

Rapsodias metaf贸ricas de muerte silente, recogen los hechos de un sue帽o, con putrefacta existencia perpleja, y se basan en lo oscuro y denso de la tierra, que rota alrededor del sol lloroso y la cegadora niebla.

As铆 cargan sustancias de vapores inexistentes, que se concretizan en la t煤nica santularia sin velo, y desgarra con rojo de ira el aura del cuerpo ajeno, desvanecidas en el estrecho sendero.

De contraparte esta el rico y eclesi谩stico poder, que nadie se atreve a levantar las manos por insatisfacci贸n. En la hoguera, casa fiel de los opositores, pierden la luz sus ojos con el fuego y el calor, y desarraigara la facultad existente de sincera devoci贸n.

El maestro y gran iniciado, con t煤nicas viejas y de otras potestades, sin oro en una bolsa de amargos escalafones de ansiedades, pido paz, piedad, y clemencia de bogar, encerrando el ego de martirio en su jaula de hiel y juegos de azar.

驴D贸nde estar谩 aquella rosa?, se pregunta el disc铆pulo del creyente amigo de libros ocultos, abandona el huerto cosechado y lleno de pecado, por buscar la luz, sonido, calor y escapularios.

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Divagaciones

Dramaturgo, bloguero, y roto!

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