Prendí un blunt, y me puse a ver la película Valerian

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El tiempo pasa y las cosas cambian. Pero hay algo que sigo haciendo de la misma manera: “comprar cannabis”. A mis 36 años, compro hierba como cuando cuando tenía 18. Es lo vergonzoso de vivir en un país tercermundista donde la hierba milagrosa aún es pecado para los incrédulos. Yo sólo prendí un blunt, y me puse a ver la película Valerian y la ciudad de los mil planetas. No hay nada de malo en ello. Y, por supuesto que cuando digo: “prendí”, me refiero a un blunt de cannabis que me había enrollado un amigo de lengua prodigiosa. Me agrada la idea de sentarme a ver Valerian fumándome lo último que queda de mi amigo en este apartamento.

Prendí el blunt, esperé a que la nota subiera y me senté a disfrutar.
VALERIAN AND THE CITY OF A THOUSAND PLANETS

Bajo el efecto de la marihuana Valerian es un orgasmo visual que engalana los sentidos. Fumado, todo se vuelve importante. Los efectos, las escenas ágiles, y las técnicas de maquillaje, hicieron que me pierda en la película. Me agrada que haya sido de esa manera, así puedo no pensar en mi soledad.

En toda la película, la nota me subía y me bajaba como loca. Un caballo sin jinete dando zancadas a lo loco. Los cambios bruscos de escena me ponían la cabeza de un extremo a otro, pero me encantaba. Valerian me creó una nota que se gobernaba sola, a veces se apoderaba de mí y otras me soltaba a su antojo. En un momento dejó mi cuerpo postrado víctima de una historia de risa.

¿A quién se le ocurre hacer una película para fumetas? Porque estoy seguro que la hicieron pensando en el público cannábico.

Un intro casi cannábico.

Primera escena de secuencia.

Con intro cannábico me refiero a que se disfrutar si estás fumado. Con apenas tres minutos de duración me dio una nota rarísima, pues vi como 100 tipos distintos de alienígenas, uno detrás de otro. Eso fue mucha información visual para mi cerebro que lo excitó más de lo esperado.

Te paso esta escena secuencia que está en youtube, no sin antes advertirte que no es lo mismo verlo sobrio, que colocado.

La escena que me hizo reír y llorar

Planeta Mul

Lo que podríamos decir la primera escena de la película, me dio mucha risa, y también me hizo llorar. Algo hermoso cuando se está fumado. Una escena visualmente linda, y a la vez devastadora. Me puso la cara como un bebé mirando una paleta. Totalmente embobada.

Bajo los efectos del cannabis, disfrutarás mucho de este personaje. Es un mercader, con una peculiar forma de hablar y por supuesto con un buenísimo actor que le dio una magistral caracterización. El cierre de esta escena es con un acercamiento a la cara del mercader que te pondrá la nota a millón. 

Lee aquí: El taxista que por sexo oral agudizó mi depresión.

A la mitad de la película, recargué el cannabis en mis venas prendiendo lo que quedaba del blunt. En ese momento pensé en lo duro que es estar sola en esta cuarentena trancada en un apartamento, trabajando desde casa, y sin amigo con derecho. Acabo de perder el último que tenía pues va del país. Ahora me estoy fumando lo único que me queda de él, aunque de él nunca tuve nada, nunca me perteneció.

Perdón, fue la nota!!! Seguimos. 

Donde se me infartó la nota

Valerian

Esta escena yo la tuve que repetir por todo lo que me causaba en mi cuerpo. Yo sentía que algo de mí se abría y se expandía y se volvía a cerrar. Una sensación encantadora que espero tú también sientas cuando llegues ahí. . Se trata de una persecución debajo del mar, pero da angustia y placer a la vez. Los efectos son simplemente perfectos.

Doghan-Daguis

Los Doghan-Daguis son los que ponen aquí un toque de humor cannábico. No quiero dar muchos detalles, pero confórmate con que te diga que querrás repetir todas las escenas donde estos personajes salgan. Su forma de moverse, de hablar, son todo un encanto. Te descojonarás de la risa.

La película tiene un cierto parecido con Star Wars u otras películas de género. Pero recuerda que fumamos para sentirnos bien, para que lo desagradable se torne placentero, y para disfrutar las circunstancias. 

Cuando acabé la película, me sentí a gusto por saber que el cannabis ciertamente hace maravillas. ¿Cómo es posible que haya disfrutado tanto de una película? Es la magia canábica. Existe, lo confirmo.

Me quedé ahí, tirada en la cama, con los pechos al aire y mi gata merodeando. Recordé entonces que aún me quedaba marihuana bajo la cama.

Saqué la pipa, y volví a prender. 

Espero tú también puedas decir: Prendí un blunt y me puse a ver la película Valerian. Hazlo, y déjame saber.

Fúmate tu yerba milagrosa, mira Valerian y olvídate del mundo.
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👽 Ficción

Un día me dieron la facultad de las mil y una maravillas.

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