Ojoluna

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Las caras están ahi;
tiesas y parpadeando como el foco abdominal
de luciernagas: ciérnese sobre mi,
véolas distantes y escucho un saludo
distinto, cada vez mas mayor.

Sus tentáculos me rozan -asímismo por dinero-
envolvéome entre cadenas y me saturan,
tétrico, lúdico, me vomito a mi mismo.

Enciendese sobre mi una luz blanca
microscópica y organica -no la soporto- sigo igual
entre barullos que saltan sobre la cabeza del mogollón
y me envuelve como bufanda
atrapandome en su anestesia,
infinitésima luz tornada en ascuas
creo que soy vertical.

Ahora soy verdísono;
loco como el gato triste de la ventana,
sólo como los jardines encantados.
!Detente! Me grita la luz.
Siempre estuve atado en su estática forma.
Diáfana, tan terriblemente
divina. Ensordecedora.

En el luengo de sus parpados
se leía un letrero errante de tristeza
que dulce, dulcemente
manaba del gato bajo la luz tamizada como un lunar
con su hermoso Ojoluna.

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Divagaciones

Un día me dieron la facultad de las mil y una maravillas.

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