Hace unos días me encontré con un post en Instagram de la Dra. Montero, quien es psiquiatra, bajo el nombre de «Negación de la humanidad: El positivismo tóxico». El texto que redactó la doctora llamó mi atención pues he conocido mucha gente víctima de lo que yo considero un falso positivismo, que de positivo no tiene un pelo. Voy a compartirles el texto íntegro de la doctora, y a contarle dos experiencias que tuve con este falso positivismo.

Texto íntegro sobre el positivismo tóxico:

«En un mundo cada vez más superficial, más cargado de fantasías y engaños es frecuente ver como la negación de nuestra naturaleza como seres humanos es cada vez más practicada. El positivismo tóxico hace referencia a un conjunto de prácticas y posturas psicológicas donde todo debe estar bien, donde todo siempre es perfecto, positivo, negando las emociones que interpretamos como “ negativas “ y cuando esto ocurre obviamente ya vamos por el camino desadaptativo.

Vivimos en un mundo donde no toleramos una emoción que se interpreta como negativa; resaltando que no hay emociones ni buenas ni malas, solo emociones y punto, pretendemos negar la tristeza, la sensación de vacío, el disgusto etc. Olvidando que son emociones inherentes al ser humano (vienen de fabrica con nosotros, no hay problemas).

Evitar esas emociones que no nos gustan nos impide crear resiliencia, nos impide llegar a estados auténticos de bienestar y lo peor es que nos impide aprender a regularnos adecuadamente.

Esta bien no sentirse bien un día o dos, quizás no se acabe el mundo, esas emociones solo intentan darte un mensaje, que si ignoras van a seguir expresándose hasta que finalmente las escuches.

¿Cómo saber si lo que sientes es normal o es un problema?
✅Evalúa el tiempo con lo que sientes (más de 2 semanas👀)
✅Identifica exactamente cuales Emociones sientes y si tienen algún motivo.
✅Mide el nivel de malestar que sientes (si pasa de leve 👀)
✅Se congruente, no esperes estar alegre o normal cuando tienes una situación donde la emoción adaptativa es quizás la tristeza, enojo o desagrado.

Así que tranquilx, good vibes, pon de tu parte, empoderate, tu puedes, se feliz, optimista 🙃 (sarcasmo/no exageres)

Vive lo que tengas que vivir, siente lo que haya que sentir y no olvides…
Mantente a Salvo 💚».

Leer aquí: ¿Qué es el trastorno límite de la personalidad?

Opinión sobre esta negación de la humanidad

Photo by Tim Mossholder on Unsplash

Después de haber leído el texto «Negación de la humanidad: El positivismo tóxico» de la doctora, sólo puedo decirte que si conoces alguien extremadamente positivo llegando a lo tóxico, aléjate, esa gente son de lo peor. Un positivo tóxico te hará creer que tú eres el culpable de tu tristeza, que tú puedes estar feliz ahora mismo sólo tienes que «cambiar el chip». Te dicen frases estúpidas como: «Deja de sufrir», «no estés triste», «alégrate que la vida es bella», como si fuera tan fácil como apagar un interruptor.

Huye de esa gente, pero si antes de huir puedes dejarle claro que son tóxicos, muchísimo mejor. Si te pones en sus manos sólo disfrazarán tu depresión, y esta vendrá peor. ¿Has visto lo que sucede cuando tapas una gaseosa y agitas la botella y luego la destapas? Eso mismo le pasará a tu depresión. Te harán llorar para desahogarte, te llenarán de palabras lindas, cogerás valor, pero seguirás muerto por dentro como lo estabas antes, bueno… seguirás peor.

Experiencia con positivismo tóxico

En el año 2012, una amiga Colombiana se unió a unos talleres llamados: Impacto Vital. En los talleres le ponían a hacer actividades donde los integrantes siempre acababan llorando. Los couch eran expertos en causarles catarsis, provocando en ella (víctima), una especie brote psicótico que la hizo ver a su couch como un salvador, que había venido a darle felicidad.

El curso costaba casi US1,000 dólares. Una fortuna en la época. El día final había que llevar invitados, y yo fui uno de ellos. Me di cuenta que aquello era una iglesia de enfermos mentales donde pagaban para que se les provocara catarsis. Los asistentes terminaban creando una especie de adicción a lo que ahí sentían, y claro, esa era la idea, porque luego tenían que hacer otro curso que costaba el doble, y la adicción a llorar en grupos abrazados era una experiencia que había que volver a vivirla. Porque a todos nos gusta ser víctimas de vez en cuando, y que nos cojan pena, y eso es justo lo que motivan en esos talleres. Ah, el curso final costaba US7,000 dólares.

Los asistentes, terminaron hasta vendiendo ajuares en su casa para pagarse esos talleres. Mi amiga, que hizo todos los cursos, se endeudó como sino hubiera un mañana, y hasta vendió el carro, porque ese curso había pagarlo.

¿Y, adivinen qué?

MI AMIGA ESTÁ IGUAL DE JODIDA.

Pero como Dios obra de formas misteriosas y el diablo no se le queda atrás, yo tuve que tomar esos talleres 8 años después. Ya no era «Impacto Vital», ahora se llamaban «Vive». Por suerte yo sólo tenía que tomar el primer taller que duraba tres días.

En el taller sólo hacían lo mismo que dice el título de este post: Negación de la humanidad: El positivismo tóxico.

Photo by Finn on Unsplash

Hablemos del taller de este falso positivismo

El inicio del taller no podía ser peor, pues era con la canción «Color Esperanza» de Diego Torres. Un artista que además de incoloro, inodoro, e insípido, es otro que se nutre de la gente desesperada. «No me abraces que yo no te conozco», decía en mi mente, porque empezaron a abrazarme desconocidos.

En ese taller estaban trabajando como 50 personas que eran parte del Staff. Por supuesto, trabajaban GRATIS. Porque hay gente que está tan enferma mentalmente que ellos logran embaucarlos hasta ese nivel.

En un momento del taller (habían como 400 personas), el couch me dice que yo estoy depresivo porque mi padre me abandonó. Le hago saber que su abandono no me causa depresión. Pues él fue donde yo estaba, con micrófono en mano, y usó la presión de grupo para obligarme a decir que sí, que la falta de mi padre me había arruinado la vida. Sí, dije que sí para que me dejara en paz. Era muy joven, y nunca me había visto expuesto ante una presión de grupo tan grande.

¿Dónde hubo catarsis?

Cuando nos dividieron en grupos y nos cuasi obligaron a contar lo peor que nos había pasado en nuestras vidas. La gente empezó a contar como su padre le daba golpe a su madre y ellos se metían en un rincón a llorar, como los violaron, el bullying, el maltrato, y demás. Vamos, lo que nos ha pasado casi a todos los que vivimos en esta prisión gigante rodeada de agua llamada RD, porque aquí somos todos viralatas lleno de pulgas.

Para la catarsis no se podía hablar de cosas felices, sólo de cosas tristes, había que llorar en la llorería para que el cerebro active los químicos que tanto nos gustan y a los cuales nos hacemos adictos. Y, esa adicción, es la que nos obligaba a continuar yendo y yendo y yendo. No a mí, por supuesto. Yo era joven pero no idiota.

Aunque, el taller me pasó por encima. No pude evitar molestarme por todas las veces que insinuaron que yo soy el culpable por estar triste, por sentir ira, por ser grosero y demás. Bueno, pero es que… SOY HUMANO. Y las emociones son de los humanos, hasta el miedo, es sumamente necesario en la vida. Pero claro, como ellos no saben nada sobre la psiquis humana (yo tampoco), se creen con el poder de juzgar a vivos y muertos.

Nunca visites un couch motivacional

Esos son los que hacen «Negación de la humanidad: El positivismo tóxico», son los precursores de ese negocio con la salud mental

Los couch motivacionales no son psicólogos, no son psiquiatras, no son expertos en salud mental, son crápulas, estafadores, gente que se lucra de la miseria ajena, y se gana la vida a costa de gente con una vida de mierda como la tuya. Si de verdad quieres cambiar, busca un verdadero terapeuta, porque sino lo haces, lo único que harás es echarme perfume a las heces de tu corazón.

En República Dominicana tienes ayuda cuasi gratuita a nivel psicológico y psiquiátrico en el Instituto de Sexualidad Humana, y si quieres algo más privado puedes visitar Telar de Emociones. Pero NUNCA, NUNCA NUNCA…. donde un couch. Lo único que va a hacer es joderte la vida más de lo que ya la tienes. ¿Y tú quieres sanar, verdad?

Ve al psiquiatra…

Author

Estudié teatro; me apasiona el internet.

Hablemos... coméntame algo

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

A %d blogueros les gusta esto: