Guarguaré, el río donde salen los muertos

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No recuerdo cuando escuché la primera historia sobre: Guarguaré, el río donde salen los muertos. Quizás nunca hubo una; los de por aquí nacemos con el río por dentro. Heredé el miedo a los muertos, y al río. Ningún muerto había matado a causado daño a nadie; todos temíamos. Por fortuna sobre el río Guarguaré habían construido un pequeño puente. Desde entonces los muertos, ya no se les aparecen tanto a los vivos. Aún así, salen de vez en cuando.

Los muertos, pueden tomar cualquier forma.

En nuestro campo, había una señora llamada Momón, conocida como la mujer a la que más le salían los muertos. Incluso la persiguen mucho más allá del río. Por fortuna, ella es miembro de mi familia, y  me cuenta sus habladurías.

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Una vez un muerto la persiguió más allá del río, y en la noche la estaba sacando por la rendija de una puerta. Se salvó porque su abuela se dio cuenta y rezó una oración llamada: la magnífica. También me dijo haber sido perseguida entre el cacaotal por dos mujeres que tenían aretes de oro pero no tenía ojos. No la alcanzaron porque mientras corría rezaba el rosario además de ser una mujer de patas largas.

Hay muertos que van de paso, o no quieren molestar.

Había muertos que sólo buscaban consuelo. Momón se había dado cuenta de esto porque una muerta caminó a su vera llorando a mares por su hijo que murió antes que ella y no lo encuentra. << Hay muertos que quieren asustarte para que tú le cojas miedo, y otros que andan por ahí dando gritos porque están arrepentidos de cosas, o porque se murieron con mucha pena. Pero, a todo esto… es bueno que tú sepas que los muertos no pueden hacerte daño, ni a ti, ni a nadie, pero aún así no intentes hacerles daño tú tampoco, porque te pueden atormentar saliéndote a cada rato. Así que no lo insultes, ni les tires piedras, si tienes miedo corre, o reza un Ave María para que se vayan >> me dijo.

Nunca me ha salido un muerto. He sido olvidado por el río.

Me cuentan que hay una muerta que solía salir por las noches. Era una perrita color caqui que caminaba contigo y te acompañaba a tu casa. Se sabe de haber acompañado a mucha gente. Era la única muerta a la cual nadie le tenía miedo.

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A pesar de las historias sobre Guarguaré, el río donde salen los muertos, la gente caminaba sobre el puente del río como si nada pasara. Sin temor a los muertos, a los vivos, a los sonidos de la noche, o a cualquiera vaina rara que saliera del monte y te moliera el alma a pedazos. No hay al miedo que detenga al que tiene necesidad. Y, había que comer… y para eso se tenía que cruzar el río. Muertos van y muertos vienen y no les importaba. Ya se habían acostumbrado. Yo, pobre infeliz, nunca he visto un muerto, y temo cruzar el puente.

El tiempo ha pasado, y aunque ya no soy el niño que le tiene miedo a los muertos, sigo temiendo de Guarguaré, el río donde salen los muertos. Y eso, que estoy convencido que los muertos no salen.

El día que me salga un muerto, prometo no rezar.

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