Diarios nocturnos

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Una noche que empieza salvaguardando el deseo, y concediendo placeres que afloran a los vicios. ¿Acaso no es eso una mala hierba?. Flor con pétalos y néctar de murciélago ¿sois todos inmortales?.

En un ejercicio de egocentrismo leo mi diario ante el espejo y repeliendo la maldición en flor de Narciso oso poseerme mientras los caracoles llaman a mis puertas como manos gigantes destrozando espacios con su implacable maldición del sueño. Me despojo de atuendos y me envuelvo en el arullo de mis aposentos en el desiderio de torpeza, y de nuevo de duermo.

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Divagaciones

Un día me dieron la facultad de las mil y una maravillas.

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